La tejedora más pequeña del mundo, se llama Nidaa Adwan, tiene 5 años y vive en Gaza.
Aprendió el oficio de la fabricación de alfombras en telar, de su padre y sus hermanos. “Yo veía a mi papá y mis hermanos mayores trabajando en el telar y le dije a mi papá que yo también quería hacer ese trabajo, y él me enseñó”.
“Heredé este oficio de mi madre”, cuenta Mohammed, padre de Nidaa, “y se convirtió en el medio para ganarme la vida. Es un oficio en peligro de extinción, por el desarrollo que ha tenido la industria en este sector, la invasión de productos chinos en el mercado, y los bajos precios de las alfombras industriales. Tenemos el deber de transmitir estos oficios a nuestros hijos, para que nuestro patrimonio cultural no se pierda”.
El trabajo de esta niña llamó la atención de todos, durante el Festival del Patrimonio realizado en Khan Yunis, al sur de la Franja de Gaza, por la habilidad que muestran sus pequeñas manos sobre el telar, “como si tocaran una pieza musical inspirada en el folclore palestino”, según afirma la prensa.
El papá, orgulloso, espera que la niña entre en el libro Guinness de los records.
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